La comunidad parroquial de Naranjo celebró con gran fervor y emoción los 100 años de la primera Eucaristía en la Gruta de Lourdes, ubicada en la Parroquia Nuestra Señora de las Piedades. Este centenario no solo recuerda un hito histórico, sino que reafirma la profunda fe y el legado de esperanza que ha caracterizado a la comunidad a lo largo de las generaciones.
Un Legado que Trasciende el Tiempo
La historia se remonta a la noche del 10 de febrero de 1925, cuando a las 7:00 p.m. Monseñor Antonio del Carmen Monestel, primer Obispo Diocesano de Alajuela, bendijo la gruta en compañía de numerosos vecinos del cantón. Esa misma noche se celebró el primer Rosario solemne frente a la gruta, y al amanecer del 11 de febrero se ofrendó la primera Santa Misa.
La gruta fue construida en 1924, después de haber colocado la primera piedra el 31 de diciembre de 1923, gracias a un presupuesto inicial de ¢800 colectados entre los vecinos. El proyecto, impulsado por la devoción del ilustre Pbro. José del Olmo –quien, según su testimonio, recibió favores de la Virgen de Lourdes tras visitar su santuario en Francia– se erigió como un testimonio tangible del amor maternal y la intercesión de la Virgen.
Testimonios de Milagros y Renovación
A lo largo de estos 100 años, la Gruta de Lourdes ha sido escenario de innumerables testimonios de fe: sanaciones, consuelo en momentos difíciles e incluso el recordado milagro ocurrido tras el incendio de 1952. En 1999, la gruta y su fuente fueron restauradas bajo la dirección del Pbro. Carlos Luis Jiménez Vásquez, con el apoyo del Consejo de Asuntos Económicos y las damas voluntarias de Naranjo, reafirmando el compromiso de la comunidad con este sagrado legado.
Una Celebración Viva y Comunitaria
En 2025, en el marco del Jubileo Ordinario de la Iglesia, Mons. Bartolomé Buigues Oller, Obispo Diocesano de Alajuela, decretó que el Templo Parroquial de Nuestra Señora de las Piedades sea reconocido como Templo Jubilar. Esta distinción se suma a la conmemoración del centenario de la devoción a Nuestra Señora de Lourdes y la histórica instalación de la gruta, convirtiendo la celebración en una experiencia de renovación espiritual para todos los feligreses.
Durante la jornada, familias, grupos de oración y fieles de todas las edades se reunieron para compartir recuerdos, testimonios y oraciones, reafirmando que la fe y la devoción que animaron a los abuelos de Naranjo siguen vivas en el corazón de la comunidad. Las calles y el templo se vistieron de alegría, música y procesiones, en un ambiente que celebró tanto la historia como la esperanza de un futuro guiado por la intercesión maternal de la Virgen de Lourdes.
“Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro.”
— Palabras de Nuestra Señora de Lourdes a Santa Bernardita
Que la luz y el amor de Nuestra Señora de Lourdes continúen iluminando el camino de Naranjo, llenando de esperanza y consuelo a todos aquellos que buscan en la fe la fuerza para enfrentar las pruebas de la vida.
Información cortesía de nuestro Archivo Diocesano
Fotografías: Parroquia Nuestra Señora de las Piedades, Naranjo.

